martes, 17 de enero de 2012

Capítulo 1: Me meto en problemas.

Hola directioners, este fanfic es una adaptación de un libro llamado “¿Y si no fuera SOLO un AMIGO?”, 
espero que les guste, obviamente es adaptado con el chico que por mayoría ganó.

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Tú.-

En realidad todo empezó ayer por la noche. Bueno, para ser exactos, todo empezó hace unas semanas. Pero entonces yo no había entendido aún que se trataba de un problema. Bueno, no un problema serio.
Yo creía que se resolvería solo. Pero no, no se resolvió solo. Al contrario, fue como una bola de nieve que se hace más y más grande a medida que rueda. Pero yo no me había dado cuenta de lo enorme que era ya la bola hasta anoche, cuando escuché aquella conversación telefónica.
Al principio no conseguía entender exactamente de qué estaban hablando, pero, por la forma como papá se paseaba de arriba abajo, no parecía el mejor momento para pedirle que me aumentará la paga. Quiero decir que, por lo general, la coordinadora del instituto no te llama a casa por la noche solo para charlar. La puerta estaba entreabierta y los pasos de papá cada vez eran más rápidos, tanto que los boy-scouts habrían podido utilizar la energía de sus pies para encender fuego de campamento. Bajé el volumen de la tele. Solo un poco, para que no se diera cuenta de que estaba intentando escuchar lo que decía, pero suficiente para poder hacerlo.
-No la he visto…Sí…Lo lamento…Lo lamento de verdad…Desde luego que no… No puedo hacer otra cosa que disculparme otra vez con usted…
¡Que vergüenza!  ¡Caray! ¿Es posible que no tenga un mínimo de dignidad? Yo nunca me arrastraré así delante de nadie.
-¿Mañana por la mañana a las diez…? Está bien, hasta mañana, entonces.
¡Buf! Fue un verdadero milagro que el teléfono no se rompiera, teniendo en cuenta la fuerza con que colgó el auricular.
-          ¡_______[tú]!
-          ¿Sí, papá? – Respondí yo con voz inocente
-          ¡No te hagas la ingenua conmigo, niña!
La jugada siguiente consistía en abrir los ojos cómo platos como hace Sirius cuando quiere que les des un pedazo de queso mientras estamos a la mesa. Sirius es nuestro perro; se llama como la estrella Sirius. El nombre se lo puso mi padre, que es un apasionado de la astronomía, y a mí ese nombre también me gustaba. A mi perro el truquito de abrir los ojos como platos siempre le ha funcionado con nosotros, desde el principio, cuando fuimos a elegir un cachorro a la perrera. En cambio cuando lo hago yo, papá se queda como si tal cosa.
-¿Dónde esta la carta?- me preguntó empezando a mover nerviosamente el pie.
Soy de las que tiran demasiado de la cuerda, pero esa vez decidí probar con mi interpretación de santita.
-¿Qué carta?
-Lo sabes perfectamente. La que tenía que informarme de que te has saltado tres veces el castigo de quedarte en la escuela fuera del horario. La que te entregó personalmente la profesora Delaney hace una semana.
-¡Ah, esa carta!
La profesora Delaney es rechoncha como un balón, utiliza un maquillaje que le provoca puntitos amarillos en la nariz y siempre se viste de rosa. Rosa bebé, rosa salmón, rosa fresa y rosa de algodón de azúcar, aunque de vez en cuando se atreve con tonos más intensos del espectro con una nota violeta. Pero, créanme, el rosa no le queda nada bien, porque es imposible decir dónde acaba su cuello y dónde empieza la blusa. Nosotros la llamamos “La señorita Bloob”, o simplemente “Blob”. No puedo decir que sea mi profesora favorita, aunque tengo la sensación de que la cosa es recíproca.
Intenté ganar tiempo.
-Bueno, esto, ehh… Tiene que estar dentro de una cartera. La puse en un sitio seguro para dártela enseguida, pero luego cuando llegué, la abuela dijo que…
-No metas en esto a la abuela, ______- replicó mi padre, y noté cómo le latía la vena en la frente- Estoy harto de tus excusas. Ahora ve a buscar la cartera.
-Pero, papá- respondí señalando el televisor.
En general nunca me interrumpe cuando estoy mirando televisión-. Estaba…
-¡Ahora mismo he dicho!
A veces, la voz de mi padre puede ser sorprendente atronadora.
La situación se estaba complicando por momentos, y yo no sabía cómo salir del apuro. El primer castigo consistía en la obligación de quedarme en la escuela después de clase, y me lo impusieron sin ningún motivo serio, hasta mis amigas me lo dijeron. El segundo me cayó porque no hice caso del primero, y el tercero porque no hice caso del segundo. Está claro que, cómo el primero me cayó injustamente, el segundo y el tercero también eran injustos, y eso es lo que intenté explicarle a la señora Blob cuando me convocó la semana pasada.
En resumidas cuentas, que todo fue un malentendido. Nadie es perfecto.
Les cuento que pasó. Estábamos en educación cívica y de la persona…Pero ¿qué clase de asignatura es esta? ¿se dan cuenta? ¡Educación civica y de la persona! Explican un montón de cosas sobre el crecimiento y sobre como se cambia y sobro como tienen que comportarse los buenos ciudadanos, todo tipo de cosas que no le importan a nadie pero que nos obligan a estudiar. Estábamos en educación civica y de la persona y hablábamos de cómo los hijos han crecido de una manera distinta a como era costumbre hace algún tiempo. Según Alexandra (que puede ser un poco petulante a veces), el profesor Jones estaba explicando la diferencia entre cómo nos habían educado a nosotros y cómo habían sido educado nuestros padres. Naturalmente, cada dos por tres citaba a algún supuesto experto en la materia. A lo mejor yo tenía que haber entendido enseguida que cuando se puso a hablar del doctor Spock no se refería al de Star Treck.  Pero, si tengo que ser sincera, no estaba muy atenta, y cuando oí nombrar al doctor Spock fue como un acto reflejo. Mi amigo Harry, que vive al lado de mi casa, siempre me pone la cabeza cómo un bombo con las aventuras de The next Generation y Voyager , y por eso salté con una cosa que le había oído a él.
-¿Sabía, profesor, que las orejas de Spock son de cera?
Naturalmente, la clase estalló de risa. Como habría hecho cualquiera con una pizquita de sentido del humor. Claro que eso incluye al profesor Jones. La abuela diría que tiene una cara como un domingo de lluvia, y un carácter perfectamente a juego.
-¡silencio!- chilló- ______ _______ [Tú nombre & apellido], levántate. Así que te crees muy graciosa, ¿verdad? Te consideras una especie de actriz cómica, ¿eh?
Bueno, en realidad sabía que se trataba de de esas preguntas retóricas que a los profes les gusta hacer de vez en cuando. No quieren una respuesta de verdad, pero si no dices nada siguen dale que te pego para luego acusarte de que te has quedado muda, y, si resulta que contestas, te llaman maleducada. En resumidas cuentas, que era una de esas típicas situaciones sin salida.
Yo había echado una miradita a Alexandra, con la esperanza de encontrar un poco de apoyo moral, pero ella se limito a encogerse de hombros mirándome con compasión.  Entonces me volví a Luciana, pero había apartado la mirada como si no quisiera saber nada. Luciana sabe ser tan mala a veces…
De modo que no me queda más remedio que hacer lo que mi padre me repite siempre que haga: decir la verdad.
¡¡GRAVE ERROR!!
-A decir verdad, señor, precisamente pensaba hablar de este talento mío con los tutores que se ocupan de la orientación en el mundo laboral.
Bueno, ¿Quieres saber cómo acabo? Pasé lo que quedaba de clase en el pasillo; aunque, al final, tampoco estuvo tan mal la cosa, porque a Zayn Malik, el chico más fascinante de quinto, también lo habían expulsado de su clase. Qué coincidencia, ¿no? Quizá si se fijaba en mí, pensaba yo, allí de pie delante del aula, dándole patadas al radiador con aire rebelde. Estaba segura de que se había fijado en mí, desde luego. Vaya, que yo no era una simple renacuaja de un curso inferior, sino a alguien a quien habían expulsado de clase. Por desgracia, Zayn no me dirigió la palabra, aunque yo creo que fue porque va de guapo. No es que lo necesite, pues es tan guapo que parece hecho de oro…
Como si tal cosa, trepó a los armarios del pasillo, desde allí se aferro a as cañerías que corren a lo largo del techo y se puso a hacer de trapecista. Yo creo que tenía ganas de hacerse notar, pero, cuando se lo conté a Alexandra y a Luciana, no me pareció que estuvieran muy impresionadas. Es más lo llamaron chimpancé y orangután, aunque creo que tenían envidia. Yo prefiero pensar en Zayn como un gimnasta olímpico.


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Espero que les haya gustado este primer capítulo.  Ya que el segundo puesto es ocupado por Zayn, decidí meterlo más en la historia. ¡Sus opiniones son la razón de mi existencia! sdlkfsdjf.